Collino liderará la restauración del Fórmula Uno de “Chente”

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La reconocida industria sunchalense de los hermanos Collino se puso al frente de la recuperación del emblemático Fórmula Uno del AMCS que piloteara Vicente “Chente” Cipolatti, destruido el día miércoles pasado a raíz de un incendio de grandes proporciones dentro del cobertizo en el que se encontraba expuesto.

La empresa Collino, dedicada al diseño y fabricación de productos para autos de competición y especiales –se recordará su participación en la restauración del Cadillac que perteneció al Gral. Perón- aceptó la propuesta realizada por autoridades municipales y del Automóvil Midget Club para liderar la restauración íntegra del auto, y volver a poner en marcha la histórica máquina vencedora de las 500 Millas de Rafaela del año 1963 y del campeonato de Fórmula Uno Mecánica Nacional de 1966.

Durante la conferencia de prensa que brindaron hoy los responsables del AMCS, Norberto Cipolatti y Raúl Colombetti,  acompañados por el intendente municipal Gonzalo Toselli, coincidieron en destacar lo desafortunado del suceso, que será remediado cuanto antes con la restauración del auto. “La noticia nos dejó paralizados, así que nuestro trabajo está enfocado en que el auto sea reconstruido”, declaró el presidente de la entidad, Norberto Cipolatti.

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“Tomamos este desafío con mucho orgullo y responsabilidad, porque este auto es el principal símbolo de nuestra ciudad, representa la unión de todo un pueblo bajo un proyecto común”, señaló Leonardo Collino, presidente de la firma. Y continuó: “Entendemos que, de la misma manera que fue hace 60 años, toda la comunidad se sumará a colaborar en su restauración, aportando lo que pueda para que vuelva rugir y correr como debe ser”.

“Ni bien me enteré del incendio corrí hasta el cobertizo para ver que sucedía. Conseguimos sacarlo, evitar que se siga quemando, y con la anuencia de los directivos del Midget Club lo trasladamos a nuestros talleres para evaluar los daños y planificar los trabajos”, relató Collino. Según explicó, habrá mucho trabajo por hacer ya que quedaron irrecuperables todos los componentes no metálicos, neumáticos y buena parte de la carrocería: “Si bien las partes mecánicas que tiene actualmente no sufrieron grandes daños, tampoco nos van a servir. Al auto hay que restaurarlo con un motor de carreras como el que tenía en los años 60: debemos reproducirlo como era originalmente. El ruido, las vibraciones, la temperatura, te tiene que dar miedo subirte a este auto si no estás un poco loco, como habrá sucedido en aquellos años”, señaló.

“Cuando pasan cosas malas, las personas fuertes, que son emprendedoras, tienen la oportunidad de hacer algo mejor a lo que había”, reflexionó el empresario, y resaltó que esta situación tiene que servir para unir a toda la comunidad y al Midget Club, para reinventarse y fundar un proyecto grandioso a través de la recuperación del auto: “Tenemos que ir por más, lograr restaurarlo aún mejor, que el auto vuelva a rugir y a correr a más de 200 km/h como lo hacía entonces”, aventuró.

El emblemático N° 11

En el año 1962, el Automóvil Midget Club Sunchales adquirió el auto N° 11, propiedad de Hugo Galaverna, que había sido fabricado por Alfredo Pian, uno de los mejores mecánicos- constructores que dio el país.

En un principio, el piloto designado era Valerio Betta, pero un accidente sufrido en las primeras semanas de preparación, hizo que Vicente “Chente” Cipolatti, por entonces jefe del equipo de mecánicos, asumiera su conducción.

“El gringo de alpargatas” nunca más se bajó del coche. Con su particular estilo de manejo, heredado de los primitivos y osados midgets fabricados en las diversas peñas de toda la región, Cipolatti llevó a esta máquina a ganar la competencia de automovilismo más importante de esos tiempos: Las 500 Millas de Rafaela, en su edición del año 1963.

La tradicional carrera se llevó a cabo el 8 de setiembre, y “Chente” cubrió las 172 vueltas en 4h 41m 05s, a un promedio de 171,755 km/h, record que quedó inmortalizado para el legendario óvalo de tierra rafaelino.

“Chente” estuvo siempre acompañado por un numeroso grupo de mecánicos y colaboradores de gran capacidad técnica. Viotti, Peirone, Hoermann, Alasia, Manero, Salassa, Bergessio y tantos otros que se sumaban a trabajar en la Peña “El Cacique”, como los Collino, Capovilla, Aicardi, Daga, Savio y los Betta, entre muchos otros.

En el año 1966, el coche del Automóvil Midget Club Sunchales consiguió el campeonato de la categoría Fórmula 1 Mecánica Nacional, después de una decena de competencias en distintos circuitos de todo el país.

Con los cambios tecnológicos y la aparición de las grandes compañías automotrices conformando equipos de competición, el automovilismo nacional se fue transformando. Por esos momentos, el AMCS adquirió un coche más moderno, con motor trasero, que primeramente piloteó “Chente” pero luego fue cedido a General Motors con su piloto estelar, Carlos Pairetti, para disputar las 500 Millas de Rafaela del año 1968. Pairetti ganó la competencia imponiéndose a Eduardo Copello, con el Cooper-Tornado preparado por Oreste Berta, y volvió a traer la gloria a Sunchales.

“Chente”, por su parte, siguió compitiendo con el viejo coche, pero algunos accidentes y la trágica muerte de su amigo Valerio Betta lo fueron llevando al retiro. Su última carrera fue en Rafaela, el 5 de octubre de 1969.

El coche volvió a ser vendido y por muchos años se le perdió el rastro, hasta que a fines de los 80 fue rescatado en un desarmadero de la localidad de Presidencia de La Plaza, provincia de Chaco. Con gran esfuerzo de parte de muchos de aquellos que habían forjado su exitosa carrera, comenzaron un primer proceso de restauración. La unidad recuperada pasó a ser parte del patrimonio histórico de la ciudad y fue ubicada en el Museo y Archivo Histórico “Basilio M. Donato”. En 2011, a partir de un convenio entre el Municipio y el AMCS, la máquina fue cedida en comodato para su exhibición y resguardo, en un cobertizo construido a tal fin, prácticamente en el mismo lugar donde se emplazaba el viejo “Circuito del Rosario” de nuestra ciudad, hoy en cercanías del Comedor Los Sunchales, a la vera de la Ruta Nacional 34.

El pasado miércoles 5de febrero, un cortocircuito originado en el exterior del monumento se propagó hacia el interior del recinto, generando un voraz incendio que afectó seriamente al vehículo y destruyó por completo muchas reliquias que allí se conservaban, como la famosa campera roja con la que Chente ganó las 500 Millas, el casco de tela blanca que usó prácticamente en todas las carreras, guantes, trofeos y otros artículos de gran valor histórico.

Una vez más, el pueblo de Sunchales pondrá manos a la obra para recuperar al mítico auto campeón.

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