El reclamo de FAVIAL enciende alarmas en el municipio

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Por: Germán Thalman.

El mediatizado reclamo de una de las principales empresas proveedoras del municipio encendió la chispa sobre el estado de situación del fisco local. Se presume que una larga lista de comercios -ferreterías, corralones de materiales y de otros insumos eléctricos y hasta panaderías-, estarían siguiendo muy de cerca el caso FAVIAL para accionar de manera similar y reclamar la pronta regularización de sus cuentas corrientes.

El cuestionamiento motiva, al menos, dos lecturas sobre el proceder del estado local. El primero, estrictamente vinculado con las dudas que genera la situación financiera, dispara pedidos de informes y críticas de todo el arco opositor, acusando a la administración municipal por un supuesto desmanejo económico previo a las elecciones.

“Ahora hay que pagar la fiesta de la campaña”, ironizó esta semana el concejal Trinchieri con relación a este tema. En el mismo sentido se pronunció el espacio de “Unidad Ciudadana”,  que le exigió al intendente respuestas concretas y cuestionó que “el municipio no debería ser el que agrava la situación por un afán desmedido en pos de una situación puntual (ejemplo elecciones), poniendo en riesgo numerosos puestos de trabajo y burlando la confianza que le dio la ciudadanía en las urnas”.

Pero también se ponen en duda conceptos sobre los que hace gala la administración local: transparencia y acceso a la información. Estos lineamientos quedan menoscabados ante la imposibilidad de demostrar de manera fehaciente los saldos de cuentas y explicar razonablemente cómo se regularizará la situación.

La empresa FAVIAL reclama una suma cercana a los 10 millones de pesos, producto de la ejecución de distintas obras públicas contratadas por el municipio. La respuesta oficial ha sido errática y confusa, rechazando ese monto y argumentando que buena parte de la deuda se debe a atrasos de la Provincia o de la Nación a la hora de efectivizar los desembolsos.

Seguramente, habrá una buena parte de razón en esa justificación, pero la imposibilidad de contar con instancias neutrales de fiscalización o auditorías hacen imposible convalidar esa respuesta. Incluso, potencia el reclamo de la oposición para tener acceso pleno al RAFAM (sistema informático que utiliza la administración local) y da crédito para insistir con la necesidad de constituir organismos dedicados específicamente al control de las cuentas públicas. 

¿Puede una gestión que se vanagloria de eficiencia y transparencia “pisar” facturas de compras para evitar que se evidencie un gasto superior a lo estipulado? La maniobra, por burda que parezca, podría ser una de las explicaciones sobre la disparidad de saldos informados por el vendedor y el comprador.

Ante ese panorama, luego de la reunión que mantuvieron el jueves los directivos de la empresa constructora con un grupo de concejales (no asistió el oficialista Leandro Lamberti, mientras que Carlos Gómez participó apenas unos minutos al inicio), el cuerpo legislativo propiciará un nuevo encuentro entre todas las partes involucradas y no se descarta que, de no lograr un principio de acuerdo, se pueda solicitar una intervención judicial que actúe como mediador de oficio y aporte claridad al asunto.

En el hervidero que generó este reclamo, se suma la acefalía en la que ha quedado la secretaría de Economía, tras la renuncia de su titular, Claudio Borra. Es imperioso que el municipio designe un interlocutor válido, idóneo y predispuesto a brindar la información que toda la comunidad merece.

Por si fuera poco, el Concejo tiene en carpeta tratar el aumento de la UCM, algo que ante este escenario parece poco probable pueda ocurrir en el corto plazo y contemplando los guarismos pedidos por el oficialismo. El Ejecutivo descansa en la posibilidad de que esos recursos extras puedan oxigenar las cuentas y aliviar así la presión de los proveedores.

También se espera que la provincia destrabe algunos fondos que adeuda, aunque en esta etapa de transición política la fluidez del movimiento económico seguramente se verá reducida. Además, como se indicó en el reclamo de FAVIAL sobre el caso puntual de la obra de repavimentación, la provincia ya cumplió con su cuota, quedando pendiente la contraparte correspondiente al Estado local.

El aumento del presupuesto que probablemente apruebe el propio Concejo en las próximas semanas, aprovechando mayores ingresos por ocupación del espacio público generados tanto por la empresa que realiza el gasoducto como por la EPE, sumado a una mayor recaudación de deudas por patentes atrasadas, también le darán al municipio un poco de aire para afrontar con más solvencia lo que queda del año. Pero es inobjetable que es momento de  hacer un estricto ajuste de los gastos superfluos, algo que por el momento no aparece en la lista de prioridades.

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