Un desconcierto generalizado que no trae buenos augurios

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Por Germán Thalman

La situación es delicada. La económica y la sanitaria. Pero también la social, la política y la institucional.

Con más de doscientos días de pandemia llegamos a un punto crítico. Sin resto para la tolerancia, agobiados y desconcertados. Los mensajes de la dirigencia no hacen más que sumar confusión.

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Ya no causan gracia los memes sobre la inacción del gobierno provincial. Es hora de que Perotti empiece a gobernar. El candidato que probablemente más se haya preparado para llegar a la Casa Gris está despilfarrando su capital político en su habitual media tinta. Es cierto que al “Gringo” no le gustan las paradas difíciles. En 2001 dejo su banca en el Senado provincial y aprovechó la oportunidad para capacitarse en Estados Unidos. Y cuando tuvo que tomar posición sobre la «Ley del Aborto» fue el único que optó por la tibieza de la abstención. La diferencia es que en estos tiempos no tiene más alternativas que gobernar.

Por los mismos acertijos anda Alberto Fernández. Un liderazgo endeble con múltiples compromisos y tironeos constantes. No ser auténtico termina por debilitar hasta al más duro.

Encima, las medidas que se toman son inconsultas y carecen de respaldo social. Por caso, las autoridades municipales conocieron la decisión de restringir la circulación en nuestra ciudad casi al mismo tiempo que el resto de la comunidad. Medio día después, en un escueto comunicado, prácticamente desafiaron el Decreto provincial y apenas recomendaron evitar el tránsito después de la hora 20. El propio Toselli, que tampoco suele salirse de los carriles de la correcta diplomacia, no ocultó su sorpresa por la disposición aplicada para Sunchales.

Pero mientras seguimos hablando de la pandemia, ya se esfumaron diez meses de gobierno. Y no pasó nada. El “Plan Filminas” no está funcionando. Lo más preocupantes es que si la conducción de Alberto Fernández trastabilla, cualquier escenario futuro será peor.

El frente interno del oficialismo se resquebraja cada vez más en una sucesión de contradicciones. Una de las últimas señales la dio la renuncia de Alicia Castro a la embajada de Rusia, cuestionando la política internacional de su propio gobierno, en alusión a la condena realizada sobre situación de los derechos humanos en Venezuela. En breve, se volverá a poner a prueba la solidez de la coalición cuando se intente avanzar con los proyectos de reforma judicial. Y la tensión con la Corte nos pone al borde de un escenario totalitario.

La economía va en la misma mala sintonía. Con varios sectores paralizados desde hace meses e indicadores de desempleo y pobreza que son horríficos. La euforia por la negociación de la deuda duró “lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the Rocks”.

La única medida para oxigenar las reservas del Central es que el campo eche una mano, con una baja temporal de las retenciones. Pero el acuerdo solo parece ser con los grandes grupos agroexportadores, los mismos que fueron denostados hace pocas semanas, cuando se intentó expropiar Vicentin. Los productores desconfían. La brecha cambiaria es insostenible y el colapso, por devaluación o inflación, va a ser muy doloroso.

Volviendo a la pandemia, el desconcierto es tan generalizado que si hoy preguntáramos qué actividades están permitidas y cuáles restringidas, ni los especialistas podrían responder con acierto. En los hechos, desde hoy y hasta el 25 de octubre,  nuestra ciudad y todo el departamento Castellanos, volverán a una etapa de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, tal como lo indica el DNU 792/20. Su cumplimiento, en la práctica, es toda una incógnita.

Con seis meses de preparación, el informe oficial revela que el sistema sanitario provincial presenta una situación muy tensionada, con una ocupación promedio de camas del 78 %, que es más crítica en Rosario (98 %) y Santa Fe (83 %). En tanto, Argentina ya llegó al sexto puesto de contagios por coronavirus, superando a España y Perú, según los datos aportados por la universidad estadounidense Johns Hopkins. La alternativa entre salud y economía es ilusa. En las dos quedamos aplazados.

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