Ignacio Mántaras: “Las consecuencias del cierre de exportaciones se van a sufrir durante varios años”

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A pocos días de haber concluida la medida de fuerza impulsada por productores ganaderos en rechazo a la decisión del gobierno de suspender las exportaciones de carne por el término de 30 días, la dirigencia rural expresó su preocupación y alertó sobre las consecuencias que afectarán a la actividad durante los próximos años.

“La resolución del gobierno fue un desastre”, sentenció Ignacio Mántaras, de Carsfe, y cuestionó la falta de conocimiento por parte de las autoridades gubernamentales con relación al funcionamiento de la actividad ganadera, ya que la mayor proporción de los cortes que se exportan no se consumen en nuestro país.

Según explicó, el 75 % del comercio exterior en este rubro se destina a China y se trata de vacas adultas, que ya han terminado su ciclo productivo, quedando afuera de los rodeos de cría. De modo similar ocurre con cortes que van a Europa y Estados Unidos, aunque estos no fueron alcanzados por la resolución oficial.  En tanto, también se perjudicó la exportación de un segmento muy calificado, como es el denominado “Corte Kosher”, que se orienta al mercado israelí y requiere una certificación especial.

“No solo que no se vio una baja en los precios de la carne, sino que con esta medida el gobierno hizo caer el acuerdo que había formalizado apenas unos días antes con los frigoríficos para poder tener una oferta a precios más módicos de algunos productos”, insistió Mántaras y calificó la decisión como “un mamarracho”.

“El problema real es la inflación”

El dirigente rural explicó que los productores no son fijadores de precios y apuntó contra la creciente inflación y la carga tributaria. “Comparativamente, en dólares, el precio de la carne en nuestro país está muy lejos de lo que se paga en el mundo”, refirió el ruralista en respuesta a los dichos por el propio presidente Fernández. Pero reconoció que “es cara para el bolsillo de los argentinos porque el poder adquisitivo está por el piso”.

“La moneda se va devaluando y la carne parece cara de la misma manera que un montón de bienes y servicios que aumentan a diario. Es un problema de inflación general que no se está resolviendo. Además, hay un costo logístico alto, con mucha incidencia del combustible, y una carga impositiva que compone entre el 30 y el 35 % del precio”, detalló.

“Nosotros somos los más interesados en ofrecer propuestas. Por ejemplo, planteamos que hay mecanismos para reintegrar el IVA a determinados consumidores, a través de la Tarjeta Alimentaria o una Billetera Virtual. Son política que se pueden implementar: La solución es traccionar con mayor producción, tanto para el mercado interno como el externo”,  replicó Mántaras.

Y repitió: “Cuanto más exportaciones hay, más se sostiene el precio; pero medidas como las tomadas van en contra de lo deseado y se sentirán en el futuro, como ya pasó en 2006”. Según su análisis, puede ocurrir que algunos ganaderos liquiden su stock para salirse del mercado, lo que ocasionará una estabilidad temporal del valor de la carne. Pero en el mediano plazo, por falta de producción y oferta, se verán aumentos marcados.

“Decisiones políticas más que económicas”

En el mismo sentido, el dirigente rural expresó que “el gobierno toma decisiones con una lógica política y no económica” destinada especialmente a los habitantes del conurbano bonaerense.

Mántaras comentó que el gobierno falló en los controles sobre algunos frigoríficos exportadores que “estaban haciendo las cosas mal” y decidió sacrificar a toda la cadena productiva. Además, denunció que existe mucha informalidad en matarifes y carnicerías del conurbano, con la venia de los intendentes. “Se toman medidas con fines electorales contra una actividad que está en todo el territorio argentino, que genera empleo, tanto en la producción, en los frigoríficos, en la logística y en la comercialización de remates feria. El interior entiende lo que significa la cadena ganadera y la agropecuaria en general, pero en un despacho de Buenos Aires parece que esto se desconoce”, ironizó

“Por más que la medida dure treinta días, ya se condiciona toda la actividad. Los productores toman decisiones empresariales todos los días, y ya se ve afectada la campaña de trigo y maíz”, señaló Mántaras y enfatizó: “No se miden las consecuencias, como en 2006, que las secuelas todavía se siguen pagando”.

“Basterra está pintado”

“Nosotros tenemos la expectativa de que el gobierno reconozca el error, como ocurrió en febrero con el tema del maíz”, manifestó el funcionario de Carsfe, pero lamentó que el diálogo con las entidades no sea fructífero.

“Aunque el gobierno apele a un discurso populista, al final solo dialoga con los sectores concentrados y acuerda con la industria, sin consultar a los productores. Y encima instalan que nosotros somos los malos de la película”, repudió.

“No sé cómo Basterra sigue siendo ministro, está totalmente desdibujado. De hecho perdió peso como interlocutor; incluso las entidades agropecuarias hablan directamente con Kulfas. Antes de la decisión de cerrar las exportaciones, Basterra no estaba ni enterado, realmente está pintado”, acusó Mántaras.

De todas maneras, el dirigente rural recalcó que el sector sigue trabajando y adaptándose a estas circunstancias. Además, ponderó un nuevo record de ingreso de divisas producto de exportaciones agropecuarias, después de 18 años. “Tomar medidas en contra del campo es pegarse un tiro en los pies. Es desalentar a uno de los sectores más competitivos a nivel mundial, tanto en granos, como en leche o carnes. En 2002 Argentina se recuperó con la soja y eso está pasando de nuevo este año. Pero la producción de todos los rubros está estacionada en los últimos cinco años, porque los conflictos desalientan la inversión”, concluyó.

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