La hotelería, al servicio de la medicina, también espera adaptarse a la nueva normalidad

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El negocio hotelero es uno de los sectores más perjudicados por las medidas tomadas como consecuencia de la pandemia del coronavirus. La actividad debió suspenderse incluso antes de que se decretara el aislamiento social, preventivo y obligatorio y aparece como uno de los últimos rubros que en el futuro podrá recuperar algún viso de normalidad.

Además, muchos emprendimientos fueron puestos a disposición del sistema médico, como reservas en caso de ser necesarias camas para contener a pacientes con sintomatología leve, o bien para albergar a personas impedidas de cumplir la cuarentena en sus hogares.

En las últimos días, los titulares de hoteles y residenciales de la ciudad comenzaron los trámites para lograr algún tipo de habilitación especial, aunque más no sea para atender a personas que llegan a la ciudad por funciones vinculadas con los servicios de salud.

Nicolás Torterola, representante de la Caphrebar (Cámara de Propietarios de Hoteles, Restaurantes, Bares, Confiterías y Afines), calificó el escenario como “muy complejo”, y resaltó que “es necesario empezar a retomar la actividad porque ya empieza a circular gente, como proveedores de insumos de salud o de otras empresas”.

Pero también reconoció que el impacto sobre la actividad comercial será dramático: “Como la circulación de gente está cerrada, por más que podamos abrir, no vamos a tener los clientes habituales”, lamentó.

“La situación es muy complicada. A nivel país se proyecta un cierre entre el 50 y el 60 % de comercios hoteleros y gastronómicos.  Además, en el futuro, vamos a tener que dotar a todos los empleados de nuevos kits de seguridad, con un incremento de costos que afectará a las tarifas. Volver a abrir va a ser un desafío muy complejo”, señaló.

Quienes también brindan servicios gastronómicos pudieron mantener cierto nivel de actividad, con repartos a domicilio, pero solo como medio de subsistencia. Incluso otros intentaron reconvertir la actividad prestando servicios de lavandería y otras ayudas eventuales que de ninguna forma alcanzan para cubrir los costos fijos de estos emprendimientos.

No obstante, Torterola se mostró optimista al proyectar que, cuando se logre la habilitación por parte de la provincia y la ciudad empiece a retomar la actividad empresarial, los hospedajes locales podrán recuperar su clientela. “Tenemos expectativas porque seguramente crecerá el turismo local, y también Sunchales, que recibe muchos viajantes y trabajadores temporales, podría rápidamente volver a funcionar. Pero todavía esperamos la definición de las autoridades”, sentenció.

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