El Concejo define sus autoridades en la antesala de un año caliente

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Por Germán Thalman

Con la renovación de la presidencia del Concejo municipal se iniciará esta semana una etapa clave en la dinámica política local, con vistas a un año marcado por los procesos electorales en los distintos niveles de la administración pública.

La actual presidenta, Andrea Ochat, ya ha comunicado su decisión de no continuar en este cargo, por lo cual, la cabeza del cuerpo podría volver a dirimirse por el azar, si es que no se consiguen acuerdos contundentes entre los distintos bloques.

Ochat volverá al “llano” de su banca, como parte de una jugada política inteligente en tanto podrá mostrarse más incisiva y desenvolverse con mayor autonomía, alejada del formalismo lógico que le impone el ejercicio de la presidencia.

En ese sentido, la experimentada edil ya se muestra como una “legisladora no oficialista”, con inocultables ambiciones electorales (tanto en el Legislativo o, eventualmente, en el Ejecutivo) confirmando la ruptura de la alianza que durante mucho tiempo supieron construir socialistas y toselistas.

Además, Ochat culmina su mandato con un cierto sinsabor y autocrítica por no haber podido superar las tirantes relaciones entre ambos poderes del Estado, una misión que había iniciado con optimismo, después de un convulsionado 2021. Salvo algunas reuniones de rigor, han quedado en el tiempo los desayunos compartidos con funcionarios del Ejecutivo y otras acciones en las que el Concejo municipal tomaba participación concreta en las gestiones públicas.

Sobre el fin del año, el Legislativo, prácticamente de manera unánime, viene incrementando sus reclamos por las escasas respuestas que se obtienen ante reiterados pedidos de informes, demoras en el envío de documentación oficial y distintos cuestionamientos a la gestión de Toselli.

El desafío del nuevo presidente estará puesto, una vez más, en tratar de acercar las partes, en un año que promete una elevada temperatura política y electoral, y que tendrá su primera experiencia a la hora de analizar con celeridad el presupuesto municipal tardíamente girado en la última sesión.

“El vínculo con el Ejecutivo está resentido”

La presidenta del cuerpo reconoció que la relación con el departamento Ejecutivo no es óptima, a pesar de haber mostrado buenas señales al principio de su gestión: “Empezamos un buen camino, durante una buena parte del año, pero eso se fue diluyendo, sobre todo porque desde el Concejo se requería información que no era suministrada. Lamentablemente no se logró consolidar ese diálogo y el vínculo se vio resentido”, expresó Ochat.

“Yo no me considero opositora. A mí me votó la gente y debo dar respuestas desde ese rol, respetando la institucionalidad. A veces tengo que mantenerme en la posición de decir las cosas que me parece no se están haciendo bien”, señaló la concejala socialista, apuntando especialmente al manejo de los recursos y ciertas decisiones del Ejecutivo.

“Este último tiempo hemos tenido desacuerdos con relación a las prioridades. Estamos atravesando un momento difícil y eso requiere que nos ajustemos. Creo que ahí nos estamos equivocando porque vemos que se hacen cosas alejadas de las necesidades reales de la ciudadanía”, cuestionó Ochat. Y enfatizó: “Pedimos señales de ajuste y no hemos obtenido respuestas. Se ha subestimado mucho el rol del Concejo, sin brindar información sobre nombramientos y manejo del personal político”.

“Para pensar en el futuro, primer hay que tener una ciudad con bases sólidas. Y hoy, en Sunchales, eso no se tiene, por ejemplo, en algunas cuestiones de infraestructura y servicios. Ahí es donde debemos poner el ojo”, concluyó.

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