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Por: Germán Thalman.

La avasallante irrupción de “Cambiemos” marca un hito en la historia de la ciudad que debe ser analizado como un fenómeno con identidad propia, dispuesto a quebrar el status quo político. Tanto en Sunchales como en el Departamento Castellanos, “Cambiemos” emerge como una fuerza que llegó para quedarse y es capaz de poner en jaque a las estructuras más tradicionales -socialistas y justicialistas-, testigos azorados del cambio de conducta de sus electores.

En nuestra ciudad, aún con matices, pueden encontrarse dos antecedentes similares. En 2001, época del “que se vayan todos”, mediante la pisoteada Ley de Lemas y con fetas de salame en los sobres de votación, tuvo su debut electoral Gonzalo Toselli. Si bien no ganó esa elección, fue uno de los candidatos que más votos recibió. Su figura se instaló con fuerza dentro de la incipiente Alianza Santafesina y dos años después fue proclamado Intendente, rompiendo la disputa entre vecinalistas y demoprogresistas.

Más atrás, en 1991, aprovechando el efecto nostálgico, “Pancho” Trinchieri y el PAVS, llegaron al Gobierno Municipal imponiéndose sobre los tradicionales justicialistas y radicales. Trinchieri fue Intendente por cuatro períodos y se alista ahora para ser concejal.

En ambos casos fueron elecciones realizadas en contextos particulares, pero sus resultados provocaron cambios significativos: emergieron nuevos dirigentes que pasaron a dominar la escena política local y se reconfiguraron las alianzas entre frentes y partidos, modificando el tablero existente hasta entonces.

¿Qué vendrá luego del paso de la “ola amarilla” por la ciudad? Es innegable que el triunfo de “Marita” Ferrero tiene un amplio sustento en el fenómeno nacional del espacio que lidera el Presidente Macri. Pero tampoco debe soslayarse el trabajo de su grupo, que capitalizó bien esa fortaleza y logró la confianza del electorado.

A diferencia de las otras experiencias planteadas, “Cambiemos” no parece ser un espacio donde sobresalgan grandes personalismos. Esto los obligará a ampliar los canales de diálogo, internos y externos, pero con la prudencia de evitar aliados ocasionales que solo quieran aprovechar el efecto de la “ola”. Tampoco deberán perder el equilibrio y la humildad: los votos no son a perpetuidad y en cada acción se estará ratificando el contrato social con los ciudadanos.

El electorado espera que “Marita” esté a la altura del respaldo que significó haber ganado con holgura esta elección. Su labor deberá ser juzgada a partir del desempeño en la función como Concejal y no por prejuicios fanáticos, como malintencionadamente se intentó hacer. Será su responsabilidad cumplir las promesas de campaña, legislar, controlar y gestionar ante los funcionarios nacionales, demostrando hechos concretos más que oportunas imágenes proselitistas.

“Ya estamos trabajando”.

La electa concejala confirmó que mantuvo contactos con los ediles que conformarán el bloque opositor en el futuro Concejo Municipal y se mostró optimista en aunar criterios para ejercer una labor responsable.  “Tenemos que trabajar en equipo, poniendo nuestros valores, apoyando lo que está bien y gestionando todo lo que podamos a través de nuestros Diputados”, manifestó Ferrero.

Además, la dirigente rural exigió prudencia por parte del Ejecutivo, recomendando que evite tomar decisiones de alto impacto durante este tiempo previo a la asunción de los nuevos concejales. “Deben tener presente que el pueblo habló con su voto, sería razonable que nos tengan en cuenta ante cualquier definición importante”, expresó.

 

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