En elecciones, Sunchales siempre tiene una sorpresa

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Por Germán Thalman

Una vez más, el electorado sunchalense dio muestras de su singular hábito fluctuante y trastocó algunas presunciones que se habían establecido con bastante claridad después de las Primarias.

El movimiento de votos hacia postulaciones aparentemente disímiles y una relación inversamente proporcional entre la adhesión a candidatos locales respecto de sus pares que compitieron por cargos nacionales fue nuevamente una rareza confirmada el pasado domingo.

Si bien las PASO habían dejado una idea que permitía proyectar la segura titularidad de al menos dos de las bancas en juego, la sorpresa vino por la definición del tercer escaño que terminó holgadamente en manos de Santiago Dobler, el segundo en la lista de Juntos por el Cambio.

Los representantes locales de la coalición opositora tuvieron una extraordinaria elección y aventajaron al Frente oficialista (ganador en las PASO) por más de 1600 votos. Muy lejos quedaron las demás fuerzas que aspiraban arañar ese tercer cupo. A nadie se le puede quitar la ilusión, pero las matemáticas electorales ya habían dado señales bastante elocuentes. Como se anticipó en estas páginas, el corte iba a rondar los 2500 votos y nadie más se acercó a ese piso.

Juntos por el Cambio fue el partido que más crecimiento tuvo entre setiembre y noviembre. Prácticamente el único que acaparó indecisos y ausentes de las Primarias, y hasta se llevó votos de quienes jugaron en alguna interna.  Esa contundencia puso a la lista encabezada por Giusti y Dobler en una marca récord, que superó incluso los antecedentes más trascendentes de Ferrero (Cambiemos) en 2017 y Porporatto (PDP) en 2019.

Con esos guarismos y el impulso de una nueva ola amarilla que se evidencia en todo el país, JxC tiene la obligación de empezar a construir una alternativa electoral competitiva para las ejecutivas de 2023. Si se compara la elección local con lo cosechado para legisladores nacionales en nuestra ciudad, todavía hay un buen margen para crecer.

Es cierto que el 2023 parece lejano y la chance de conformar un “Frente de Frentes” que sume a partidos que hoy siguen en la angostada avenida del centro es posible, el movimiento que referencia localmente “Marita” Ferrero tiene material para aspirar a gobernar la ciudad. Y ya avisó que quienes quieran sumarse “deberán hacer fila” antes de pedir liderar el proyecto.

Los desembarcos de Giusti, pero especialmente de Dobler en el nuevo Concejo, también generan una gran expectativa para evaluar cómo se equilibrarán las fuerzas políticas en la ciudad. No solo entre oficialistas y adversarios sino particularmente, entre quienes deben asumir el rol de contralor. ¿Emerge un nuevo liderazgo opositor?

Un llamado de atención para Toselli

Toselli dio la cara y bancó a su candidato, aunque la derrota fue un trago difícil de digerir. Como consuelo queda recordar que, desde 1997, los oficialismos no logran imponerse en las elecciones de medio término. El axioma volvió a confirmarse.

Pero si cumple su promesa de autocrítica, no podrá evitar analizar qué pasó con los votos del Frente, entre setiembre y noviembre. El oficialismo perdió más de 1200 sufragios y solo conservó guarismos habituales para candidatos del Ateneo, por debajo de los 3000. A qué fenómeno responde esa fuga sigue siendo una incógnita con más de una explicación.  

Lo concreto es que, si se toma la elección legislativa como un referéndum de la gestión, el resultado es de aplazo: Solo el 23 % de los sunchalenses optó por el candidato de Toselli.

La situación marca también un quiebre en el concepto frentista. Queda claro que los “socios” no jugaron con igual énfasis y el inocultable coqueteo de Toselli con otros espacios políticos pudo tener consecuencias.

Pasado el domingo, Toselli ya se embarcó en el rearmado de su proyecto político que probablemente lo ubique fuera de Sunchales. Pero también deberá reorganizar su gestión para llegar a buen puerto y entregar las llaves con dignidad. Para la segunda parte de su gobierno se anticipan varias movidas en el gabinete y el ensayo de nuevos dirigentes que podrían lidiar por sucederlo.

Derrotas con distintos sabores

El resto del arco político podrá hacer lecturas más o menos optimistas, aunque los resultados indican que quedaron lejos de la discusión real.

Marcelo Chavazza tuvo una elección digna. A fuerza de calle y locuacidad, instaló a su modesto partido como tercera fuerza, superando a estructuras mucho más tradicionales. Se verá si la experiencia de Igualdad tiene continuidad o los seguidores de Giustiniani volverán al calor de las bases socialistas, cuando el partido termine de rearmarse.

En Todos habrá satisfacción por haber sostenido el caudal de votos de las dos listas internas. Y tiene un piso interesante para proyectar el futuro. Más cuando quedó 2000 votos por debajo de los candidatos a legisladores nacionales, una relación que otra vez no pudo capitalizar.

El vecinalismo jugó su carta de renovación y la perdió. Presentó un candidato que lució su preparación, pero no pudo conquistar al electorado masivo. Una vez más, cabe preguntar si tiene razón de existir, en este contexto altamente polarizado, un partido con objetivos estrictamente domésticos, que resiste involucrarse en las discusiones de la política grande.

Para el PDP, el resultado fue doloroso y obligará a recalcular la estrategia partidaria si quiere sostener su idea –hasta ahora solo respaldada en el núcleo íntimo de su militancia- de gobernar la ciudad a partir de 2023. Fue la única fuerza que perdió votos en comparación con las Primarias y quedó a un abismo de lo cosechado hace dos años.

Todo se rearma

Es probable que la del domingo haya sido la última elección en la que encontramos tanta oferta electoral. No porque el futuro venga con menos candidatos, sino porque todo parece indicar que el mapa político provincial habrá de reconfigurarse en dos grandes coaliciones. Y algún valiente que todavía quiere pelear por afuera.

Entre las hipótesis, podremos encontrar un Frente en el que comulguen referentes de Juntos, radicales, del GEN (toselistas), algún sector socialista y por qué no, hasta del PDP. Aparte, todas las opciones filo peronistas, con tolerancia de matices que incluyen desde el kichnerismo más duro hasta el perottismo más componedor. Un nuevo escenario que reconfigura liderazgos y abre una nueva carrera, donde la elección nacional tendrá un peso más gravitante aún.

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