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Por: Germán Thalman

A pesar de las diferencias internas, el Frente Progresista logró aunar una lista de consenso para robustecer la gestión de Toselli.

En tiempos en que la construcción política se condimenta con altas dosis de egos y mezquindades, en el Frente Progresista local optaron por una salida funcional y pragmática. Aun cuando las diferencias entre los partidos que conforman la coalición de Gobierno están latentes en cada expresión, todos coinciden en que estar juntos es la alternativa más conveniente para continuar al frente de la gestión municipal.

Las principales figuras del Ateneo Sunchales -agrupación que encabeza el Intendente Toselli- y sus aliados del Partido Socialista -más huérfanos de liderazgos por el rol que desempeña Pinotti, agravado por el reciente alejamiento de Ghione- conviven en una tensa armonía que justifican bajo el concepto de “madurez política”. Sin embargo, los contrastes son elocuentes: la concepción ideológica de centro izquierda que representan los militantes socialistas es mucho menos rigurosa cuando la encarnan los “ateneístas”.

Si hasta ahora no se manifestó un trabajo en conjunto como bloque legislativo, tampoco la campaña evidencia una misma unidad: locales partidarios diferentes, comunicación por separado y un modo bastante independiente de hacer proselitismo para cada lado. Ahora bien: lo que podría significar una debilidad es bien capitalizada en la medida que esta heterogeneidad hace más amplia la base de electores posibles: a pesar de las diferencias, todos terminarán sumado al mismo proyecto.

La renovación de la banca legislativa de Lamberti, algo que debería darse sin demasiados riesgos, es una necesidad imperiosa para afianzar la gestión de Toselli. No solo porque el actual Presidente del Concejo viene desarrollando un hábil trabajo que le permite dar tratamiento exprés a todas las demandas del Ejecutivo, sino porque es innegable su involucramiento a la hora de pergeñar las principales acciones de Gobierno, algo así como un doble comando en el que descansa el Intendente, más preocupado por las formalidades de la política y las relaciones públicas.

Hace 20 años que la agrupación que está al frente de la Intendencia local no logra imponerse en las elecciones legislativas intermedias. Y para esta ocasión, además, el oficialismo deberá renovar dos escaños. Si logra el máximo de los objetivos, el espaldarazo para la gestión de Toselli será inconmensurable. De lo contrario, deberemos familiarizarnos con un Concejo más equilibrado.

 

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