Las Primarias dejaron una tendencia difícil de modificar

0
Publicidad


Por Germán Thalman

Aunque la vertiginosidad de los sucesos hace esfumar de la memoria el reciente domingo electoral, todavía es tiempo propicio para esbozar reflexiones y trazar proyecciones con miras a las Generales de noviembre.

Como en cada proceso electoral, es posible generar múltiples interpretaciones, contemplaciones y atenuantes que expliquen los resultados cosechados por cada fuerza. Y es inevitable comparar, sumar o dividir, según convenga para cada intérprete.

La primera hipótesis sería determinar quién resultó vencedor. A nivel de partidos, claramente el Frente Progresista puede adjudicarse el triunfo, con el 35 % de los votos válidos. En la suma de las tres listas, consiguieron unos 4200 votos, los que serían suficientes para colocar al menos dos ediles en el próximo Concejo.

Pero el oficialismo deberá hacer una evaluación más profunda. El candidato del intendente Toselli, Pablo Ghiano, logró 2317 votos, un parámetro que históricamente vienen repitiendo los candidatos del Ateneo al Concejo. Es decir: Quien más representa a la gestión municipal fue votado por 2 de cada 10 sunchalenses, un guarismo relativamente bajo si se quiere tomar este resultado como una aprobación de la gestión.

Sin embargo, esa mirada negativa podría atenuarse. Lo que esta elección parece ratificar es que el toselismo cuenta con un piso de valoración aceptable que se amplía cuando logra apoyos de aliados ocasionales, como fueron muchas veces los socios frentistas.  

Para noviembre, el oficialismo podrá ofrecer la fórmula que se pergeñó en el interior del Ateneo cuando el socialismo optó por Daniel Bernini como cabeza de lista. La idea de que Paredes acompañe a Ghiano en las Primarias fue una opción posible, pero finalmente la actual concejala decidió jugar su propia patriada. En definitiva, el electorado terminó acomodando lo que la negociación política no pudo.

Con Paredes secundando a Ghiano para las Generales, el toselismo aspira a tener una elección histórica (desde 1997 un oficialismo municipal no logra imponerse en la elección intermedia) y poner dos ediles en el Concejo. Paredes aporta votantes más independientes que de no estar en un puesto salible, podrían migrar hacia otros espacios. De ahí, el apuro por mostrarla junto a sus candidatos y reafirmar insistentemente que “Luciana es una de las nuestras”.

Con Bernini confirmado en el quinto lugar, queda por resolver si el voto socialista se mantendrá leal acompañando a estos candidatos. Para el futuro, les quedará la tarea de evaluar la estrategia electoral y recalcular si el proyecto de gestión para 2023 se sostiene sobre buenas bases.

¿Muchos votos? ¿Pocos votos?

La candidata de Juntos por el Cambio, Carolina Giusti, fue la más votada el pasado domingo. Los 2735 sufragios cosechados son una base confiable para aspirar a retener la banca que dejará Marita Ferrero en diciembre próximo. Incluso, podrían aprovechar algún “voto útil” para asegurar la elección.

Al no participar de internas, los votos de JxC son genuinos y difícilmente fluyan hacia otros partidos. Y con olor a “segunda ola amarilla” a la vista, Giusti ya puede ir probándose el traje de concejala.

Pero también es posible analizar los datos con más minuciosidad. En las categorías nacionales (diputados y senadores) los candidatos de la coalición recibieron unos 5500 votos, lo que indica que todavía hay una brecha amplia para mejorar. Es evidente que el perfil ideológico de JxC tiene mucha aceptación en la ciudad, pero los candidatos locales todavía no logran traccionarlo al mismo nivel.

Una explicación de esta situación podría encontrarse en el velado apoyo del toselismo a la lista Evolución de los radicales Neo, en JxC.  Son unos 1000 votos que equiparan la ecuación.

El grupo de los 1000

El resto de los candidatos ocupó una franja pareja que orilló los 1000 votos.

El Frente de Todos, con la reciente confirmación de unidad para noviembre, aspira a aumentar los 1468 que sumaron Giraudo (898) y Cuello (570). Y pueden ilusionarse con la performance de las listas nacionales que en nuestra ciudad lograron 3000. Paradójicamente, como en JxC, ese peso no se refleja en la ciudad. ¿Son los votos que se lleva el vecinalismo?

Chavazza (1145), de Igualdad; Erba (996), del Pavs y Culasso (837) del PDP, cerraron el escrutinio con sabores distintos según sus expectativas.

Para llegar a tener una banca, se supone serán necesarios unos 2500 sufragios, más del doble de lo que cosecharon en las Primarias. Hay un campo fértil que podría repartir unos 3000 votos para las Generales, originados en los 800 nulos, los 600 blancos, y más de 1500 electores nuevos que podrían concurrir a los comicios. Será una tarea titánica, que marcará el futuro de varios espacios.

Comentá con tu usuario de Facebook
Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here