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Extracto de la exposición brindada por el Ministro de Economía de la Provincia de Santa Fe, Lic. Gonzalo Miguel Saglione.

La Provincia de Santa Fe se destaca en materia económica por una serie de elementos. Según datos que aporta la consultora Federico Muñoz y Asociados, encargada de medir el Indicador Sintético de Actividad Provincial, en el año 2016 todas las provincias argentinas tuvieron una disminución en este indicador, excepto Santa Fe. La economía provincial fue la única que creció en este período.

Aunque probablemente menos que lo esperado, los datos consolidados muestran que en 2017 la economía argentina creció. Pero Santa Fe creció más que el promedio del país.  El elemento destacable es que Santa Fe creció en 2017 habiendo crecido también en 2016, lo que implica no una recuperación de lo perdido sino un crecimiento consecutivo sostenido.

Diversificación. Santa Fe tiene una economía sumamente diversificada que no depende de un producto en particular. Es verdad que es fuerte en el sector agropecuario, pero también hay una gran importancia de la actividad industrial, comercial, de servicios y de la construcción. Excepto minería y petróleo, Santa Fe tiene todas las actividades que componen la económica nacional.

Este es un factor de diferenciación de Santa Fe con respecto a otras provincias. Este elemento distintivo hace que Santa Fe se destaque porque su economía no depende de una única actividad.

Fuerte perfil exportador. Santa Fe produce entre el 8 y el 9 % del PBI nacional. Reúne también entre un 8 y 9 % de la población. Sin embargo, la participación en las exportaciones triplica esa participación en la producción. En 2016 la participación en el total de exportaciones nacionales fue del 24.3%, mientas que en 2017, levemente inferior, un 23.2 %. Esto significa que 1 de cada 4 dólares que el país consigue en el exterior por operaciones de comercio internacional son producidos por la economía santafesina.

El índice de participación en el total de exportaciones es superado solamente por la Provincia de Buenos Aires, que es cinco veces mayor que Santa Fe en términos de población y producción. Comparativamente, Córdoba, una provincia de escala similar, está diez puntos por debajo de Santa Fe.

La desagregación de esas exportaciones también aporta un dato interesante: Santa Fe exporta soja, pero no es el grueso de las operaciones. Casi el 90 % de las exportaciones santafesinas corresponden a manufacturas industriales (de las cuales el 70 % son de origen agropecuario con agregado de valor a la producción primaria y el resto del complejo automotor, la siderurgia, etcétera.) Claramente, son productos de la actividad industrial, que dinamizan la actividad económica por el agregado de valor a los productos primarios.

Estamos hablando de lo que Santa Fe produce y exporta. No se tiene en cuenta lo que sale por los puertos de la provincia. Un 33 % de lo que el país exporta, sale por los puertos de Santa Fe, lo cual también es un dato importante por lo que genera la actividad portuaria. Pero en este caso, solo tenemos en cuenta lo que la producción santafesina incide en lo que el país le vende al exterior.  Este fuerte perfil exportador que tiene Santa Fe nos destaca claramente.

Inversión Pública. Desde su campaña electoral, el Gobernador Miguel Lifschitz puso mucho énfasis en fortalecer el proceso de inversión pública como política de Estado. Eso es también un dinamizador de la actividad economía provincial. Necesitamos incrementar la inversión pública y generar los mecanismos financieros para que eso ocurra. Y necesitamos que este proceso sea sostenido en el tiempo.

Cualquier organismo internacional analizará la relación entre inversión en infraestructura y crecimiento económico. La inversión genera mano de obra directa, actividad económica, capacidad de consumo y movilización de factores productivos, etcétera. Pero finalizada la obra pública, se genera una mejor calidad de vida de la población y se disminuyen los costos productivos que vienen a favorecer la competitividad de las economías en las que se aplicó esa inversión.

Los estudios internacionales reconocen ese nivel de inversión. En 2017 logramos el mayor ratio del Siglo XXI entre inversión pública estrictamente provincial, es decir, gasto de capital del presupuesto provincial sobre el Producto Bruto Geográfico de la Provincia: 2.43 %. A esto hay que sumarle la inversión en infraestructura de los municipios y la que haya ejecutado el Gobierno Nacional en territorio santafesino, más la inversión de empresas del sector privado realizadas en obras o servicios de infraestructura. En Santa Fe debemos haber logrado un nivel de inversión total en 2017, superior al 5 %. Y aspiramos a hacer más en 2018.

Somos optimistas para hacer que esto se sostenga, porque logramos una administración financiera que lo va a permitir. La inversión pública provincial fue alta y, por el contrario, fue baja la que hizo el Estado Nacional en territorio santafesino. Tomando algunos casos emblemáticos, comparamos la inversión pública provincial con la ejecutada por la Nación en esas provincias. En Santa Fe, en 2017, por cada peso que invirtió la Nación, la Provincia invirtió 7.25.  En Salta la relación es 3.90, en Jujuy 2.18, en Entre Ríos 2.09, en Buenos Aires 1.22. Hay provincias donde la Nación invirtió más que la propia jurisdicción. Esto no es una queja, sino una reflexión sobre cuánto más podría crecer la infraestructura santafesina si logramos que la inversión nacional se acerque a la que se hace en otras jurisdicciones. Este es un tema que hay discutirlo porque es un problema de todos los santafesinos.

Santa Fe tiene una inversión récord por parte del Estado Provincial pero no ocurre lo mismo con la Nacional. Tenemos que lograr que el Gobierno Nacional incremente la inversión pública en la Provincia, lo cual va a beneficiar a todos los santafesinos.

La inversión pública de Santa Fe es sostenible a futuro por dos razones:

Baja presión tributaria. Para analizar este punto tomamos dos variables: cuánto recauda cada jurisdicción por tributos propios (Ingresos Brutos, sellos, impuestos inmobiliarios, patentes, etcétera) contra el Producto Bruto Geográfico de esa provincia. En 2015 la presión tributaria de Santa Fe fue del 4.8 %. En Córdoba y Mendoza alrededor del 5.4 %, en Buenos Aires, el 6.3 %.  Santa Fe tiene menos presión respecto de jurisdicciones similares. Si a partir del nuevo pacto fiscal todas las provincias nos ordenamos en un sendero de reducción de impuestos, el impacto en la nuestra tiene que ser menor que en el resto.

Según un informe que realiza el Centro de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, al 30 de setiembre de 2017 los contribuyentes santafesinos aportaron al Gobierno Nacional en concepto de retenciones a la soja unos 30 mil millones de pesos. En ese mismo lapso de tiempo (9 meses) la Provincia recaudó, por todos los impuestos de todos los sectores de la actividad, unos 25 mil millones.

Santa fe recauda por Ingresos Brutos menos que lo que Nación recauda por un solo impuesto nacional, que afecta a un solo sector. Y es más extrema la comparación cuando se toma, por ejemplo, la recaudación por impuesto inmobiliario rural, que son unos 897 millones (de los cuales 450 se coparticipan). Esto demuestra una alta concentración de impuestos en mano del Gobierno Nacional.

En términos fiscales, estamos muy bien en comparación con otras jurisdicciones y no estamos con una presión por encima de las provincias comparadas.

Deuda per cápita. El segundo elemento para analizar es la deuda. Al 31 de diciembre de 2017, la deuda consolidada por la Provincia sobre su población, arroja un saldo de alrededor de unos $3900 por habitante. En Córdoba la relación es de $13000, en Buenos Aires $ 16000 y en Entre Ríos $ 21000.

Esto quiere decir que podemos seguir recurriendo al financiamiento para hacer sostenible el nivel de inversión pública. Santa Fe tiene muy bajos servicios de la deuda, con lo cual podemos seguir aprovechando las ofertas que nos da el mercado para financiar y ejecutar obra pública.  Hay que ser muy claros: nunca vamos a recurrir al financiamiento para cubrir gastos corrientes ni pago de sueldos, pero sí creemos que es un error privar a la comunidad santafesina de disfrutar de obras que le permitirían mejorar su calidad de vida y productividad si no tomamos el financiamiento que se pueda conseguir en condiciones favorables, es decir, a buen plazo y con tasa de interés razonable.

En 2016 tuvimos una emisión deuda en el mercado de capitales por 250 millones de dólares, y otro tramo en 2017. Fuimos la provincia que consiguió la mejor condición financiera de todas las que salieron al mercado. Somos la provincia que pagó las menores tasas. Esto no es casualidad: es porque Santa Fe tiene una economía muy sólida, tanto en la faz productiva como en la administración pública. Los inversores confiaron más en un título emitido por la provincia de Santa Fe que por cualquier otro emitido por otra provincia argentina.

Nosotros pagamos una tasa promedio ponderada del 6.95 %. Eso indica que también tenemos espacio para endeudarnos con tasa de interés baja, lo que asegura el sostenimiento de la inversión pública.

Un ejemplo de esto es la reciente autorización que se ha logrado por un préstamo del Banco Mundial por 300 millones de dólares orientados a financiar obras de pavimentación en todas las localidades. La Provincia no va a hacer nada con esos recursos: los vuelca íntegramente a los municipios y comunas, según el porcentaje de coparticipación que a cada uno le corresponde, sin ningún tipo de discrecionalidad.

Si yo logro financiar un proyecto a una tasa de interés menor a la rentabilidad social que me da esa obra y no lo tomo, estoy cometiendo un error.  Siempre voy a defender el acceso al financiamiento en condiciones favorables destinado a la  inversión pública.

Escasas transferencias nacionales. Solo el 3 % de las inversiones que hicimos en 2017 fueron financiadas con recursos discrecionales del Gobierno Nacional. Si Nación dejara de enviar esos recursos, no se vería resentida la inversión total en la Provincia porque, en definitiva, es muy baja.

La inversión pública provincial llegó a un nivel histórico y es sostenible porque no es fruto de una presión tributaria alta, ni por un fuerte endeudamiento ni por estar basado en grandes transferencias discrecionales del Gobierno Nacional: eso nos hacer ser sumamente optimistas sobre el futuro. Si logramos sostener e incrementar durante una década estos niveles de inversión pública, estaremos fortaleciendo notablemente las posibilidades de crecimiento de la economía santafesina, con las consecuencias favorables para mejorar la calidad de vida de los santafesinos.

Analizamos otro indicador: Si se toman los recursos enviados desde Nación, afectados como Inversión Real Directa y transferencias de capital, restando el Fondo Federal Solidario (Fondo Sojero) porque es un recurso de asignación automática no sujeto a la decisión del gobierno y lo dividimos por la población de cada provincia, vemos que en Santa Fe se recibieron $ 1200 por habitante, la más baja del país.

Claramente se nota que no estamos siendo priorizados por el Gobierno Nacional a la hora de asignar recursos discrecionales para obra pública. ¿Dónde hace las obras la Nación? Parece que las está haciendo mucho más en otros lugares de lo que hace en Santa Fe.

Tenemos que peticionar todos los santafesinos para lograr que la distribución de recursos sea un poco más equitativa. Entiendo que las provincias ricas deben aportar para el desarrollo convergente de aquellas que no tengan las mejores condiciones, para lograr un crecimiento armónico de toda la Argentina. Pero vemos que la que más ganó en este último año fue la Ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país. El interior financió a la ciudad de Buenos Aires, por eso creo que tenemos que darnos ese debate.

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