El fotógrafo sunchalense visitó los estudios de Pido la Palabra para una charla imperdible. Su paso de la informática a la sensibilidad artística, el seudónimo detrás de la marca, el desafío de jerarquizar la fotografía social, la trastienda del revelado digital, la relación con la inteligencia artificial y su debilidad por el automovilismo.