El eterno aprendiz detrás de la lente. Polifacético por naturaleza y riguroso por oficio, Kity Malano unifica sus facetas de músico, documentalista y cronista en un proyecto híbrido que desafía la vorágine digital. Entre sincronías, "armónicos" del universo y diez horas de ascenso a la montaña, Malano explica por qué hoy su mejor virtud es la invisibilidad del testigo y su mayor herramienta, la sensibilidad del narrador.