


Del taller metalúrgico a la élite mundial: Se presentó Byte.Collino, el equipo que desafía a los gigantes del Sim Racing
Germán Thalman




En una presentación que fusionó la pasión por los "fierros" con la vanguardia tecnológica, el Grupo Collino oficializó el lanzamiento de Byte.Collino. No se trata solo de un equipo de juegos electrónicos, sino de una estructura profesional que lleva el ADN productivo de nuestra región a competir de igual a igual contra escuderías oficiales de la talla de Porsche y BMW en el universo del Simracing.
La evolución de una industria
Lo que nació en plena pandemia como un desafío metalúrgico —la fabricación de simuladores— ha mutado en un ecosistema de alta competencia. Leonardo Collino explicó esta transformación: "Hoy entendemos que el producto por sí mismo ya no tiene validez y tenemos que involucrarnos más y mejor". La empresa no solo fabrica el "chasis" (o rig), sino que ahora utiliza al equipo como un laboratorio de pruebas para periféricos que deben resistir exigencias extremas, similares a las de un auto real.
Un desafío de 24 horas frente a la élite
La presentación coincidió con el inicio de la VCO Infinity, una maratón de 24 carreras consecutivas durante un día entero, donde solo participan los 56 mejores equipos del mundo por invitación. En la grilla, el equipo local se mide ante figuras como Max Verstappen y su escudería Team Redline, el equipo oficial de Porsche (Coanda), el de BMW (BS+COMPETITION) y la Williams Academy.
Ramiro Rodríguez, manager del equipo, destacó el nivel de profesionalismo: "El Sim Racing no es ni más ni menos que la simulación de la competencia motorsport... los eSports hoy en día traen una de las ofertas más tentadoras en el plano digital, no solo para el espectáculo, sino para el desarrollo de marcas y branding".
Atletas detrás de la pantalla
A diferencia de lo que el prejuicio suele dictar, el Sim Racing profesional exige una preparación física rigurosa. Los volantes transmiten el mismo torque que un vehículo de competición y los pedales requieren presiones de hasta 100 kilos en cada frenada.
"Siento que estamos hablando de automovilismo real. Lo estamos haciendo de una manera virtual, pero se trabaja de la misma forma que un equipo de la realidad", afirmó Maximiliano Cervetti ingeniero de pista que reparte su tiempo entre los boxes tangibles y los digitales.
El entrenamiento de élite: El caso Baltazar Leguizamón
Para entender que no estamos ante un simple simulador, Leonardo Collino citó un ejemplo concreto y profesional: el entrenamiento de Baltazar Leguizamón. Según explicó Colino, el piloto utiliza esta tecnología para prepararse de cara a su incursión en la NASCAR Xfinity, la segunda categoría más importante del automovilismo norteamericano. "Baltazar se entrena para correr en la NASCAR con estos simuladores", enfatizó, remarcando que la fidelidad de la plataforma es tal que permite a un piloto de ese calibre pulir su técnica y adaptarse a circuitos de altísima exigencia antes de subirse al auto real. Este dato no es menor, ya que confirma que el Sim Racing es hoy el paso previo obligado y la herramienta de entrenamiento principal para quienes compiten en las grandes ligas del automovilismo mundial.
La palabra de los protagonistas
El talento local tiene nombres propios y una trayectoria que asombra. Octavio Rondoleto, una de las máximas referencias hispanohablantes en la especialidad de óvalos , graficó el nivel de la competencia: "En el año 2021 salgo campeón del NASCAR en el simulador... la final iba a ser presencial en Las Vegas". Esa victoria no solo le valió un premio de miles de dólares, sino la experiencia única de estar en boxes junto a figuras de la Fórmula 1 como Lando Norris. "Es imposible para una persona normal dentro del equipo hacer toda esa experiencia", reflexionó, dejando en claro que el Simracing es hoy un pasaporte al automovilismo de élite.
Por su parte, Iván Llenderoso, encargado de llevar al equipo a lo más alto en la categoría "Road", destacó la versatilidad que exige el desafío actual, donde deben dominar desde un Fórmula Ford hasta bólidos japoneses. "Son autos que se manejan distinto, que tienen que acelerar de otra manera y lograr su propua puesta a punto", explicó.
Para estos pilotos, el gusto por el deporte nació mucho antes de la tecnología actual: "Mi pasión es el automovilismo desde que tengo un año... no tengo la posibilidad de correr un auto real y lo más cercano que tengo es esto". Esta búsqueda de un sueño, que comenzó a los 9 años frente a una pantalla, hoy los tiene compitiendo codo a codo con las escuderías más famosas del planeta.
Además de estos baluartes, que encabezan el equipo, la delegación cuenta con 18 pilotos que hoy ponen a la región en el mapa del deporte digital global.
El futuro: Virtual to Real
El fenómeno es irreversible. Con ejemplos de pilotos que saltaron del simulador directamente a la NASCAR, el equipo Byte.Colino se posiciona no solo como un competidor, sino como una academia. Como bien señaló Rodríguez durante la charla: "Es mejor para un piloto de autos arrancar en el Sim Racing que en el karting".
En el Sim Racing profesional, el impacto de un choque trasciende la pantalla. Iván Llenderoso explicó que los volantes de alta gama transmiten la misma fuerza que un auto de carreras real; un roce rueda a rueda o un impacto contra el muro puede generar un movimiento brusco del volante capaz de causar lesiones si el piloto no retira las manos a tiempo. A esto se suma la exigencia muscular: los pedales de freno emulan el peso real de la competición, obligando al piloto a ejercer presiones de hasta 100 kilos de manera repetitiva. "Si no estás acostumbrado, en 10 vueltas te ponés lento porque te cansaste", advirtió el piloto, subrayando que la preparación física es un factor determinante para mantener el ritmo durante las 24 horas de competencia.
La "pista" digital: entre servidores e imponderables
A diferencia del automovilismo tradicional, donde el enemigo es el clima o una falla mecánica, aquí la "asfaltada" es un servidor digital donde conviven billones de usuarios. La conectividad se convierte en el imponderable crítico: la carrera se desarrolla en salas alojadas en servidores globales organizados por la VCO (Virtual Competition Organization), la "FIA" de este universo.
En este entorno, la ingeniería no solo pasa por el setup del auto, sino por la estabilidad de la conexión y el soporte técnico en tiempo real a través de canales de Discord, donde ingenieros y técnicos —muchos de ellos con experiencia real en categorías como NASCAR— coachean a los pilotos para mitigar cualquier error en un escenario donde un microcorte de internet equivale a un motor fundido en la última vuelta.






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