


¿Industricidio o cambio de régimen? El imperativo de adaptarse para no quedar en el camino
Germán Thalman


¿Estamos ante un "industricidio" o ante el nacimiento de un nuevo paradigma productivo? Para el periodista económico Ignacio Hintermeister, la respuesta no se encuentra en los eslóganes políticos, sino en los "movimientos tectónicos" de una economía que ha decidido cambiar de régimen. En una charla profunda, el editor de El Litoral advierte que la Argentina está transitando el traumático paso de un modelo de prebendas y "mercados cautivos" hacia un escenario donde la eficiencia y la innovación ya no son opciones, sino el único salvoconducto para la supervivencia empresarial.
Hintermeister desmitifica casos emblemáticos como el de Fate, revelando que el cierre de su planta responde más a una decisión estratégica del grupo —virando hacia el negocio energético con tecnología china— que a una coyuntura reciente. El dato es letal: mientras el debate público se centraba en la apertura de importaciones, los principales distribuidores locales ya habían migrado sus góndolas hacia productos asiáticos en 2023, exponiendo una inercia que el cambio de época simplemente terminó de transparentar.
Para Sunchales, el análisis de Hintermeister funciona como un espejo incómodo pero necesario: la dicotomía entre la nostalgia por el modelo asociativo de SanCor y el potencial tecnológico de Cites. En un contexto donde el sistema financiero crece prestando al Estado y la Inteligencia Artificial amenaza la empleabilidad tradicional, el mensaje es claro: no podemos manejar las variables macroeconómicas, pero sí la capacidad de adaptar nuestras organizaciones para no quedar en el camino.
Más allá del relato: Diferenciar la particularidad de cada caso
Para Hintermeister, el punto de partida es separar la política de la realidad operativa: "Lo primero que hay que distinguir es que en la actividad económica, todo cambia permanentemente". En este sentido, advierte que no todos los cierres o crisis pueden atribuirse exclusivamente a la gestión actual: "No sucede todo porque Milei. Obviamente tiene su parte, pero hay que adaptarse a los cambios".
Según su visión, el diagnóstico de un "industricidio" por apertura indiscriminada es impreciso, ya que "no está sucediendo la apertura que los industriales están acusando". Este cambio de escenario plantea una transición dolorosa pero inevitable hacia un nuevo régimen donde las reglas del juego han mutado. Hintermeister es tajante al respecto: "Hay un cambio de régimen, las empresas que estaban subsidiadas no van a poder seguir gozando de privilegios". En este nuevo orden, las organizaciones se ven obligadas a mirar hacia adentro: "Tengo que mirar adentro de la empresa, qué es lo que sí puedo manejar para poder ganar productividad, mercados y mantener las cuentas en positivo".
El analista advierte que este proceso no será indoloro y que la resistencia al cambio suele ser la antesala del fracaso. "Acá va a haber traumas, va a haber empresas que, si no se adaptan, van a quedar en el camino y también van a dejar empleo en el camino". Sin embargo, aclara que este no es un callejón sin salida, sino un filtro competitivo: "Aquellas que tengan potencial tecnológico de innovación y de búsqueda de nuevos mercados van a poder crecer".
El "Caso Fate" y el giro hacia la energía
Para Hintermeister, lo que sucedió con la planta de San Fernando de Fate es el ejemplo perfecto de por qué no hay que "mirar por el retrovisor". En lugar de un cierre forzado por la apertura de importaciones, el analista revela una transición estratégica: el dueño "vendió la planta de San Fernando donde fabricaba neumáticos para poner allí una gran batería con pilas chinas". El objetivo es claro: dejar de lado un sector que ya no era rentable para acoplarse al sistema energético de EDENOR y asistir al conflictuado sistema del AMBA.
Este movimiento pone en evidencia que la crisis de competitividad no nació en diciembre de 2023. Hintermeister aporta un dato letal sobre el mercado real: uno de los principales distribuidores nacionales de Fate, ubicado en Gálvez, "se pasó a una marca china, pero no lo hizo ahora, lo hizo en 2023". Esta decisión demuestra que la industria ya estaba herida de muerte por sus propios costos y la falta de escala frente al gigante asiático.
Al analizar la industria automotriz en su conjunto, Hintermeister advierte que no estamos mirando la película completa. Mientras se discute el impacto local, los fabricantes chinos están invirtiendo para fabricar "14 millones de unidades en una planta industrial nueva en el estado de Paraná", en Brasil. Ante este escenario, la conclusión es netamente empresarial y despojada de sentimentalismo: se trata de una empresa que simplemente "tomó una decisión de dejar de lado un sector de la economía que ya no le daba renta, para pasarse a otro".
El fin del "pescar en la pecera": Del capitalismo de amigos a la eficiencia
Hintermeister es lapidario al denunciar las consecuencias del "capitalismo de amigos", un esquema donde la protección estatal no fomentó la industria, sino la obsolescencia. Bajo este sistema, muchos industriales optaban por el camino corto: "Traigo matricería desde China, pongo una marca nacional y fabrico productos que terminan siendo viejos". Esta dinámica de "pescar en la pecera" no fue gratis: se sostuvo sobre una montaña de deuda comercial que hoy asfixia al sistema, con 45.000 millones de dólares en insumos no pagados al exterior que quedaron como herencia del régimen anterior.
El periodista señala a los grandes ganadores de este esquema: el sistema bancario, que en lugar de financiar la producción, se dedicó a "prestarle plata al gobierno". Los datos confirman la inercia de este modelo, con una intermediación financiera que creció un 14,1%, mientras el crédito a las PyMEs sigue ausente. Esto deja a las pequeñas empresas sin el oxígeno necesario para enfrentar la actualización de bienes de capital que el momento exige.
La transición hacia el nuevo régimen obliga a un cambio de fórmula económica: el famoso "P x Q" (Precio por Cantidad). En un mercado que ya no será cautivo, el empresario deberá aceptar una realidad más exigente: "van a tener que producir más y ganar menos por unidad y ser más innovadores para poder crecer". El modelo anterior sobrevivía gracias a la deuda y a la protección artificial; el actual, en cambio, demanda una productividad real que ya no puede esconderse.
La competitividad: El reclamo por la "mochila" impositiva
Hintermeister advierte que la adaptación no puede ser un esfuerzo que recaiga únicamente en las espaldas del sector privado; el Estado debe acompañar con una revisión profunda de la carga que asfixia a la producción. El analista es categórico sobre la inviabilidad del esquema actual: "Argentina es el país que tiene la mayor presión tributaria sobre el sector formal de la economía en el mundo". Para el editor de El Litoral, la apertura y el fin de los subsidios deben ir de la mano con una baja real de impuestos para no asfixiar al que produce.
El problema, sostiene, es que el "costo argentino" sigue siendo un lastre que impide aprovechar el talento local en igualdad de condiciones. No se trata solo de ser más eficientes puertas adentro, sino de que el entorno no sea un obstáculo: "No se puede ser competitivo con este nivel de impuestos", sentencia. Según su visión, si no se resuelve la ecuación tributaria, el "cambio de régimen" corre el riesgo de castigar injustamente al motor productivo del interior, que hoy compite contra el mundo cargando una mochila que sus competidores extranjeros no conocen.
Sunchales frente al espejo: Entre la nostalgia de SanCor y el potencial de Cites
Para Hintermeister, Sunchales ofrece una lección brutal sobre la evolución económica. Al plantear la comparación entre SanCor y Cites, el periodista separa la carga emocional de los resultados concretos. Aunque reconoce que la cooperativa láctea es parte vital de la identidad regional, advierte que no se puede analizar el éxito por emotividad. Mientras el modelo asociativo de SanCor requiere una revisión profunda, las industrias lácteas privadas que lograron escala están demostrando una realidad muy diferente.
La verdadera brecha del futuro se juega en la capacidad de innovación, y allí es donde Cites aparece como el faro del nuevo régimen. Según Hintermeister, es este polo tecnológico el que "va a marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso" para las empresas interpeladas por el cambio de época. Las PyMEs locales ya no pueden confiar en un mercado cautivo; el nuevo escenario les exige eficiencia para poder seguir dando empleo y pagando impuestos.
La conclusión para la región es un llamado al pragmatismo: existen variables inmanejables, pero la historia virtuosa de Sunchales provee los recursos para salir adelante si se apuesta al talento. Ante el impacto de la Inteligencia Artificial y la necesidad de tecnificarse, la única salida es concentrarse en lo gestionable: la organización interna y la ganancia de productividad.
Conclusión: La adaptación como frontera definitiva
La charla con Hintermeister deja una certeza incómoda: el cambio de régimen no es una transición negociable, sino un proceso en marcha que no espera a los rezagados. En este nuevo tablero, la agilidad para reestructurarse definirá de qué lado de la línea quedará cada organización. El filtro no es caprichoso, sino el resultado de un sistema que dejó de subsidiar la ineficiencia para exigir resultados tangibles.
El escenario plantea una división tajante. De un lado, quienes permanezcan anclados a la nostalgia de las protecciones perdidas padecerán el rigor de un mercado que ya no es cautivo. Del otro, surge un grupo de ganadores: aquellos que entienden que la innovación y la gestión de la inteligencia interna son las únicas herramientas para sostener la rentabilidad ante el cambio de época.
En definitiva, la economía argentina ha dejado de "pescar en la pecera". Quienes logren interpretar que la adaptación es una estrategia de competitividad y no una simple resignación, encontrarán en el talento regional el camino para liderar lo que viene. Para el resto, el riesgo de quedar como una pieza de museo en un régimen que ya no existe es una posibilidad cada vez más cercana.










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